Compuesta por Pedro Cortejosa (1968)

Dr. Frankenstein

Una de las primeras películas de las que tengo recuerdo es la de Frankenstein. Dr. Frankenstein, como se llamó en España la película original de James Whales de 1931.  

Fue en Julio de 1978, me faltaban solo unos días para cumplir 10 años. Mis padres pensaron que era demasiado terrorífica y me prohibieron verla, a pesar de ello logré escabullirme de mi habitación y esconderme bajo la mesa de la cocina. Y mirando hacia arriba del frigorífico, donde se colocaba la pequeña televisión en blanco y negro, pude contemplar al monstruo.

Aquello sin duda marcó una parte importante de mi infancia, la imagen de Frankenstein pasó a formar parte de mis terrores nocturnos durante buena parte de esos años.

Durante el confinamiento de 2020 quise dedicar tiempo a escribir música para una película, el objetivo era hacer una banda sonora original que pudiera superponer a la ya existente. El proyecto Frankenstein, con diversos formatos imaginados, había estado en anteriores ocasiones llamando a mi puerta y ahora era ineludible dedicarle un lugar especial.

El monstruo era lo suficientemente icónico para simbolizar esta extraña etapa que nos tocaba vivir, la borrosa línea entre la vida y la muerte con billete de vuelta de nuestro personaje me resultaba más que idónea en estos insólitos tiempos. Tiempos de virus, muerte y explosión de la vida natural con el confinamiento en casa del gran depredador humano.

 

Pedro Cortejosa. Julio de 2020

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SUITE TRAFALGAR

Compuesta por Javier Galiana (1975)

Suite Trafalgar, 2017. La obra podría inscribirse en la corriente del third stream inaugurada por los Schuller o Gil Evans, sólo que ahora, la música se tinta de colores andaluces.

            Los límites entre el jazz, el flamenco, la improvisación libre y los arreglos rigurosos, se diluyen en esta obra que, por esa condición híbrida conecta con nuestros tiempos. Escrita expresamente para esta formación de big band con solista (aunque ya ha evolucionado en dos versiones diferentes), el compositor rinde su particular homenaje a la música de Manuel de Falla y al paisaje de la costa gaditana con sus playas llenas de historia. Consta de cuatro piezas más gruesas, enlazadas por interludios compuestos a partir de un mismo material para homogeneizar la obra a modo del paseo de los Cuadros de una Exposición de Mussorgsky.

             

                 Cada una de las danzas se inspira en un palo del flamenco aunque luego se diluya en las armonías e improvisaciones herederas del jazz o en tratamientos particulares del autor.

  • Preludio 

  • Soledad del faro 

  • Interludio

  • Mar de fondo

  • Interludio

  • Guajira del Palmar

  • Interludio

  • Erizada caletera

  • Final

Sin lugar a dudas, una obra completa, original y exquisita.